Culminación de la semana de la comunicación salesiana: Festival Color, una experiencia única
Por una semana entera se llevó en la universidad politécnica Salesiana de Guayaquil, uno de los macro eventos más importantes dentro de la carrera de comunicación: La semana de la comunicación.
Toda la comunidad salesiana se reunió el pasado 17 de agosto
para ver lo que fue la culminación más importante para los universitarios, la mágica
noche de talentos. Es más que sabido que una noche de talentos ha de tener
diferentes ramas de artes o “talentos”. Entre los que se manifestaron en el
escenario fueron, canto, actuación, baile y participaciones inesperadas. Una
noche que muchos no podrán olvidar.
Todo comenzó con una joven cuya voz había ya estado en
programas de televisión, específicamente “la voz ecuador” y ciertamente, comprendimos
porque ella había salido como una de las seleccionadas y aunque no llego a más
en el programa, está claro que la gente de la universidad quedo maravillada. Yo
incluida.
Los grupos de baile conformado en su mayoría por bailarines
semi profesionales, nos dejó a más de uno, con la boca abierta. Al ritmo de
Imagine Dragons, hasta un baile sensual, fue lo que me dejo la boca abierta.
Eso si era bailar, y no mis pies izquierdos que a lo muchos llegan a bailar el
baile del gorila. Quien no rio cuando un grupo de amigos se subió a la tarima
para bailar diferentes estilos de baile. Desde Grice hasta lo que pude
determinar cómo merengue, no lo sé muy bien.
Sin embargo, no todo fueron rosas con miel ¿o miel de rosas?
Hubo presentaciones, que me dejaron, personalmente con algo más que mariposas
en el estómago, sobre todo en los oídos. No es por hacer el feo, pero lo que se
vio dentro de algunas presentaciones, era mejor tenerlo guardado en la ducha.
Claro está, que al igual que esas presentaciones mal trechas, es comprensible que
hay que tener mucho valor para ponerte enfrente de gente desconocida para
demostrar que tienes algo más que una cara bonita. Lástima que algunos cobardes
solo se burlaron.
Finalmente, y para la gratitud de muchos oídos que
presenciaron cosas inimaginables, vino una luz cálida en forma de una bella galapaguera
que con su voz nos dio el caramelo más dulce que en mi vida auditiva pude
apreciar. La noche de talentos, fue como su nombre indico, un festival de
colores, que me mostro una gama y un degradado maravilloso. Desde rock, hasta
cumbia; desde monologo, hasta actuación improvisada; desde notas altas hasta
notas bajas. Hay que admitir que espero con ansias el próximo año a ver que más
nos pueden ofrecer estos nuevos estudiantes.
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