Hoy es un dÃa especial. Hoy hablaremos de Lucy Vincent, la playa que puede ser todo.
Hace algunas semanas con mi familia decidimos visitar, ahora que nos vemos las caras por el coronavirus, la playa más famosa de Chilmark, en obviamente, Martha’s Vineyard. Tras una hora de larga carretera, llegamos justo cuando el sol llegaba a lo alto, aun si eso no representara el calor que uno esperarÃa por estas épocas primaverales.
Con 2°C a cuestas y un viento helado, caminamos por un desierto de arena y un mar incipiente que rodeaba más de un sueño. A pesar de las restricciones tomadas, no nos fue difÃcil divagar entre la arena y el océano parejas de ancianos y adolescentes con cubre bocas y una distancia social muy cuestionada. Una vista desoladora porpia de una pelicula apocaliptica estadounidense. En medio del camino, no puede sino mirar al horizonte imaginando al planeta del simio y pensando a su vez cómo se verÃa un rodaje de un corto de piratas náufragos, porque sÃ, el lugar se prestaba para muchas cosas y más aun si contamos el acantilado que tantas veces imagine para una escena dramática de pelÃcula.
Mi prima, quien conocÃa más la zona me comentó mientras nos daba el tour, sobre la existencia de una antigua cueva que, con el paso de los años, fue desintegrándose hasta quedar en esas enormes montañas que parecÃan desafiar a Calipso.
Yo, toda fascinada por lo que me contaba mi prima y siendo guiada entre monte y arena no pude sino alegrarme más cuando comprendà que, sin darme cuenta, estábamos subiendo una zona llena de enredaderas y pasto para llegar al pico del barranco. Y fue asà como, al borde de la muerte, comprendà la importancia para esta isla de Lucy Vincent Beach.
Más allá de una playa, representaba sueños y una tranquilidad que solo podÃa ser acompañada por una vieja melodÃa de piratas o sureña. En mi caso, simplemente puse en mi reproductor mientras me alejaba de aquel lugar un soundtrack de Carnival Row, Lora Lei Lo.
¿Quién imaginaria que semanas después la torre de Lucy Vincent seria demolida por el oleaje y una incesante tormenta de dos dÃas, el pasado domingo? Tal parecÃa que su imposición fu absorbida por una lamentablemente catástrofe marina, como si Calipso mismo nos la hubiera arrancado de la vista para siempre. Lamentablemente para los isleños y todo aquel que ha visto esa torre ahora solo quedara como un bello recuerdo de un sueño lejano.
Es por ello por lo que dedico esta galerÃa a Chilmark y sobre todo a Martha’s Vineyard por mantenerme en un ambiente seguro mientras el mundo se recompone de esta calamidad sanitaria.
¡Nos leemos!
























