Para ser asesor comercial solo necesitas entender un concepto: vender.
¿Sabes vender? ¡Genial! ¿Sabes persuadir? ¡Esplendido! ¿No dominas ninguna de estas cualidades? … lo siento, vuelva más tarde.
Por meses he
estado aplicando a trabajos sin experiencia y ¿adivinen cuál es el cargo más
recurrente que solicitan en empresas? Exacto, Asesor comercial.
Los
requisitos son básicos: una persona entusiasta con muchas ganas de salir con un
numero de ventas que sobrepasen el salario básico, optimista con la llamada a
la acción de la gente que encuentra por el camino y dispuesto a dejarse la
camiseta con tal de tener una venta al día en esta sociedad cada vez más
desconfiada.
Parece el
trabajo más fácil del mundo ¿verdad? sin embargo, seamos realistas: No todos
tenemos ese fantástico don de vender. O por lo menos ese fue mi caso.
Creo
firmemente que las personas nacemos con una cualidad a destacar. Así como
algunos son expertos en el calculo mental, otros lo son para recrear a la
perfección una sonata de Bach. Mi peculiaridad para destacar obviamente es el
poder expresarme con palabras con mayor soltura que otros e intento por todos
los medios no dejar que esta bella costumbre de desperdicie por la procrastinación
que padezco y lucho con curar. (Si aún no sabes lo que significa te invito a revisarlo
dándole clic a la palabra)
Cuando
llegue a España luego de mi viaje autoimpuesto (menos mal lo realice antes de
que las fronteras se hubieran cerrado) descubrí que mis títulos extranjeros aun
no podían ser validados, por lo que tuve que recurrir a la búsqueda de un
empleo sin experiencia ya que tal parecía que los números no estaban al favor
de una simple copywriter.
Ahí fue
cuando todo empezó para mí.
Si es verdad
que la vida nos muestra el camino, es cierto por ende también que te dé un
fuerte golpe en tu cara cuando vas por ella sin seguridad.
Llena de
sueños con ganar millones fue sin duda lo que pensé cuando fui seleccionada
para una campaña de energía renovable. La teoría era fantástica, las prácticas en
clase no fueron mal. El problema vino cuando descubrí que mi interior soñaba más
con huir que por vender algo.
Desde joven comprendí
que ser vendedora es tener la persuasión suficiente como para lograr que un
desconocido acepté comprarte un objeto. También comprendí, ahora más adulta,
que yo no soy de ese tipo de gente. El sueño de vender hasta mi casa se quedó
en sueño y la vida me dijo una vez más “No te desanimes, por algo no estudiaste
finanzas o comercio…lo tuyo no es vender, lo tuyo es hablar por otros, hacer
comunicación”
Finalmente,
y con un dolor de cabeza gracias a la estampada que me di contra la realidad,
escribo este blog para animar a los desamparados que buscan, como yo, un hueco por
el que comer y dormir.
Sé que no es
fácil, pero el mundo es nuestro y el conocimiento que hemos adquirido también ¿Por
qué no buscar empleos donde sintamos que realmente somos libres en vez de
llegar a tu casa amargado por no ser tan empático para las ventas como creías?
Yo estoy
trabajando en ello ¿y tú?
